ŃAh, los intelectuales!

Genuflexos del poder. "Platón, que cortejó al tirano Dionisio el Viejo de Siracusa, y como si eso no bastara, también a su hijo. Gloria al destino que hizo bien las cosas: en dos ocasiones, las misiones del autor de Las Leyes terminaron en fracaso. Una de ellas hasta resultó en un periplo de iniciación durante el cual Platón saboreó el encanto de la esclavitud. El filósofo ateniense tuvo sus émulos. Entre los más célebres citemos a Hegel, figura emblemática de la colaboración entre Alemania —Prusia, por entonces— y Francia: en efecto, el digno autor de la Ciencia de la lógica aclamó a Napoleón en Jena como a un salvador, el espíritu del mundo encarnado, etcétera. Hoy podríamos escribir abultados volúmenes contando las relaciones idílicas entre Freud y Mussolini, entre Heidegger y Hitler, o entre Sartre y Stalin, Castro o Mao.

Cynismes, Portrait du philosophe en chien, por Michel Onfray.