La memoria de Shakespeare

En un hospital de Oriente, un soldado moribundo, Adam Clay, lega a Daniel Thorpe la memoria de Shakespeare, no sin antes advertirle que a pesar que la memoria ha entrado en su conciencia, tendrá que descubrirla, que irá surgiendo “en los sueños, en la vigilia, al volver las hojas de un libro o doblar una esquina”. Poco a poco la sentencia se cumple y Thorpe siente la dicha de ser Shakespeare y por último la opresión y el terror. “Todo hombre está obligado a sobrellevar la creciente carga de su memoria”, reflexiona Borges. En Thorpe conviven dos, la suya y la de Shakespeare.