En septiembre de 2002, la Casa Blanca lanzó un documento denominado “The National Security Strategy of the United Sates of America”, por el cual suplanta la denominada “doctrina de la seguridad nacional” por la “doctrina del ataque preventivo”. Esta ley le permite, al gobierno de Bush, atacar preventivamente (esto es iniciar una guerra para evitar una guerra) a cualquier nación del planeta que considerase sospechosa de ideas terroristas. En otras palabras, gracias a la posesión del 52% de las armas mundiales de última generación, la Casa Blanca globalizó una ley de los Estados Unidos.