Justicia terrorista
El atentado terrorista es un acto de redención de borrosa culpabilidad, ya que el terrorista ha puesto la responsabilidad en manos del azar. Si fuera cierto lo dicho por Einstein, que “Dios no juega a los dados”, el asesino serial pretendería convertir a Dios en cómplice suyo. Claro, el azar involucra muchos más cálculos que los de los destinos de los transeúntes. Quizá hasta tenga calculadas todas las vidas futuras de éstos, del terrorista y del conjunto de todas las situaciones. Como hombres, no tenemos toda la responsabilidad, aunque sí gran parte de ella.